
Antes, bucear era algo que me encantaba hacer cada verano. Claro, no en el mar porque le tengo demasiado respeto. Creo yo que el mismo respeto que me causa la naturaleza cuando está en ánimos de protestar por los desbarajustes que hace el hombre a diario.
Yo buceaba en las piscinas, me gustaba mucho más que nadar. Debo admitir que no nado muy bien últimamente.
El sentir que mientras estas en el fondo del agua con los ojos abiertos y con la respiración detenida me parecía siempre una sensación muy interesante. Yo escuchaba ruidos bajo el agua. Para mí los movimientos de mis brazos y de los de la gente que podía estar ahí se reflejaban en sonidos. Los sonidos de las pequeñas corrientes que nuestros cuerpos pudieran crear. Los segundos bajo el agua no eran muchos porque tampoco es que pudiera aguantar la respiración tanto tiempo. Aunque debo decir que me hacían eternos.
No sé cuando, ni cómo pero empezó a ser difícil dejar de respirar. Ya no es lo mismo estar en una piscina y querer bucear. Hoy no puedo, me duelen los oídos y la nariz. Hoy solo me conformo con nadar un poco (a lo que se) y a sumergirme de pie unos cuantos segundos. Extraño el ruido que hay bajo el agua. No sé si se pueda entender lo digo. Para mí el movimiento y el sonido de las cosas son muy importantes y antes disfrutaba mucho el que me producía el agua.
Esto es irónico, disfruto tanto el agua y a su vez le tengo temor. Uno de mis grandes miedos es morir ahogada en el mar. A mí me gusta ir a la playa (claro ahorita no porque no entro en mi bikini ni de a balas) me gusta escuchar el mar. Me encanta caminar a la orilla y sentir como los pies se me van mojando con el agua fría que tiene nuestro mar.
A mimimi no le gusta, recuerdo este último verano que fuimos a la playa que le pedí caminar en la playa y me dijo que no. No lo puedo obligar, suficiente es que este conmigo. A él no le gusta mucho el sol. Se pone rojo rojo y cuando le da erisipela pobre, sufre horrores. Pero si hace cosas por mí en la playa. Dos veces me ha sorprendido haciendo corazones en la arena de varios metros de diámetro. Terminaba siempre con los pies desechos porque no le gusta usar sandalias en la arena. Para mí, mimimi es lo massimo (así digo yo) porque nadie hace esas cosas si es que realmente no ama a una persona.
Todos respiramos siempre, si no, no podríamos vivir. Esto pensé cuando nació el último miembro de mi familia feliz. El nació sin respirar y ha pasado las 3 últimas semanas con una manguerita que le proporcionaba oxigeno. El vivía cómodamente en el agua, en la barriga de su mamá. Pero su piscina reventó y el quiso respirar. No pudo y si no fuera por una intervención de emergencia, no estaría vivo en este momento. Hoy ya no tiene el oxigeno, hoy ya está con su mamá. Ayer los vi me dio la ternura del mundo. Lo escuche llorar y lo vi moverse. Y pensé es que ese bebito chiquitito ya esta respirando.
